Friday, February 08, 2008

De intolerancias y otras universalidades

Ya sé que la noticia es bastante vieja para los estándares actuales, pero no pude dejar de preguntarme ¿Qué tan exagerada fue la acción para evitar que Ratzinger se presentara en la universidad La Sapienza?

He escuchado y leído varias opiniones que, a partir de la difusión de la insólita nota, muestran a los maestros y alumnos de la mencionada universidad como personas intolerantes incapaces de tener un diálogo civilizado con quien, les guste o no, representa a una de las religiones con más seguidores en el mundo y con una tradición milenaria.

Veamos la historia por partes.

Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI, tenía programado efectuar una visita en la que daría un discurso a la universidad italiana conocida como la Sapienza. Sin embargo, la sola noticia de dicha visita provocó manifestaciones de estudiantes y oposición de algunos maestros, ante lo cual el Vaticano anunció que el papa no asistiría a ese evento.

Según el sitio web de la universidad, el evento al que Ratzinger asistiría sería la inauguración del año académico, en el que se trataría el tema de la pena de muerte, pero fue la misma “santa sede” la que anunció la cancelación de la asistencia, ofreciendo enviar el texto del discurso que el papa tenía preparado para esa ocasión.

Veamos la nota: “La prevista visita di Benedetto XVI, che doveva offrire una propria riflessione alla comunità universitaria al termine della cerimonia di inaugurazione, è stata annullata dalla Santa Sede. Il Papa ha comunque voluto far pervenire il testo della propria allocuzione, che è stato distribuito a stampa e letto in aula magna.“

Que se puede traducir (con la ayuda del traductor de Google, que al italiano no le hago) como: “La visita de Benedicto XVI, cuya intención era expresar su propia reflexión (*) a la comunidad universitaria al término de la ceremonia de inauguración, fue cancelada por la Santa Sede. El Papa ha querido enviar el texto de su discurso, el cual fue distribuido impreso y leído en el salón de actos.”

(*) Sobre la pena de muerte, que era el tema del evento.

Nótese que no fue la Universidad la que le negó la visita al papa, sino el propio papa el que se negó a asistir como consecuencia de las manifestaciones de algunos maestros y estudiantes en su contra. En lo personal, me parece que el papa no soportó la idea de ser objeto de una manifestación y de algo de oposición académica y decidió mejor no asistir. Entiendo que estaba en su derecho, pero entonces ¿Por qué calificar de intolerantes a los que manifestaron libremente su forma de pensar y no a quien se negó a enfrentar esa crítica?

Ya sabemos que al papa no se le prohibió entrar a la universidad, sino que él decidió no asistir ante la existencia de oposición a su presencia. Ahora veamos las razones que dieron los que se oponían a la presencia del papa.

Es difícil saber las razones que alegan los estudiantes que se manifiestan, pero en el caso de los maestros, el diario español El País menciona una carta que “...un grupo de sesenta docentes envió al rector de la Universidad, Renato Guarini, y en la que manifestaban su rechazo ante la "desconcertante" visita del Papa y en la que pedían la anulación de este "evento incongruente", "en nombre de la laicidad de la ciencia y de la cultura y en el respeto de nuestro Ateneo, abierto a profesores y estudiantes de todos los credos e ideologías", agregando que “En particular criticaron al Papa por un discurso que pronunció en 1990, cuando todavía era cardenal, y en las que citaba una afirmación del filósofo austríaco Feyerabend: "En la época de Galileo la Iglesia permaneció mucho más fiel a la razón que el mismo Galileo (...) Su sentencia contra Galileo fue racional y justa".

En oposición a esta postura, se argumenta que el citado discurso fue interpretado fuera de contexto, y que al citar a Feyerabend, Ratzinger no estaba respaldando el punto contra Galileo, sino argumentando a favor de la racionalidad. Como ejemplo, cito un editorial publicado en Ecclesia Digital del 16 de Enero pasado: “...el discurso de 1990 bien puede ser considerado, por quien lo lea con un mínimo de atención, como una defensa de la racionalidad galileana contra el escepticismo y el relativismo de la cultura postmoderna”, aunque he leído y escuchado más opiniones en ese sentido, entre ellas la del conductor de radio Pedro Ferriz de Con, quien presentaba la noticia editorializando algo así como:

“...jóvenes mexicanos que me escuchan, no vayan ustedes a actuar así. Universidad viene de “universo”, y lo peor que pueden hacer los universitarios es cerrarse a otras opiniones...”.

Lo cual parece una buena defensa de la libertad de expresión, pero que también podría ser una invitación a reflexionar que el adjetivo “católica” de la iglesia que encabeza el catedrático Ratzinger, proviene de una expresión griega que significa “universal”, por lo que, en correspondencia a la apertura de las universidades a escuchar lo que el líder de la organización religiosa más poderosa de occidente tenga que decir, habría que esperar que los recintos públicos de esa universal iglesia mostraran la misma apertura a que científicos de diversas universidades expusieran libremente sus opiniones, cualesquiera que estas fueran, incluyendo las que fueran contrarias a la doctrina de esa religión.

Imagino la escena: “Queridos hermanos, el día de hoy, en lugar de la homilía les voy a pedir que escuchen atenta y respetuosamente las palabras de nuestro invitado, el Doctor Richard Dawkins, quien amablemente va a exponer las razones por las que considera que las creencias de nuestra fe son un simple espejismo colectivo.”

Pudiera parecer que esto es una exageración, pero basta recordar que Ratzinger se ha revelado un valeroso oponente de la ciencia y la lógica sin omitir el uso del lenguaje de ambas. Ha manifestado que una parte de la ciencia es contraria a la razón, confundiendo en ese término la causa primera que algunos teólogos utilizan para justificar su creencia en un creador, con la capacidad de razonar; con el claro objeto de clasificar al quehacer científico en disciplinas aceptables y no aceptables para la iglesia.

¿Qué se puede esperar que opine alguien que ha emitido juicios así en una universidad? Un debate abierto, en el mejor de los casos, con alguien que de buena fe confunde conceptos sencillos, lo cual puede ser bastante frustrante, o una serie de descalificaciones no susceptibles de ser discutidas, a juicio de un hombre inteligente que sabe que sus afirmaciones no tienen defensa posible. En este caso, no me parece que la intolerancia esté frente a él.

Algunos enlaces interesantes:

Diario “La Opinión”, de Tenerife, España.

Revista Enkidu

Post de Mario Romeo (con el que estoy de acuerdo en todo menos en su afirmación de que las células madre son vírgenes), basado en un post del blog Pharyngula.


Un anuncio:

No olvidemos empujar la iniciativa recientemente denominada El Circo del Absurdo que está impulsando Pereque, con el objeto de difundir el pensamiento crítico en el ambiente bloguero de habla hispana.

22 comments:

Ángel M. Felicísimo said...

El discurso del Papa no iba sobre la pena de muerte sino que, de nuevo, planteaba la cojera de la ciencia si se desviaba de la "rectitud". Adivinen quién dicta esa rectitud.

TORK said...

Difícil opinión la que se nos pide.

Personalmente no me opongo a que Norberto Rivera u Onésimo Cepeda (hijo de su puta madre) se llegaran a parar en la UNAM a decir sus pendejadas, la Universidad se caracteriza, pese a todo, por su apertura.

La puerca tuerce el rabo cuando (lo han demostrado muchísimas veces) se erigen en jueces del resto del género humano, aunque en la Universidad no se la acaban.

Sentido Comun said...

Muy buena la aclaración Antonio, pero aun sin esta, yo estaría de acuerdo en negarle la entrada a Ratzinger a esta o cualquier otra universidad, a memos que fuera a estudiar o a debatir.

Saludos

Antonio said...

Ángel: Tienes razón. Ya me asomé a tu blog y a las citas que haces del discurso de Ratzinger. Veo que aparece un "...invitar de nuevo a la razón a ponerse en búsqueda de lo verdadero, del bien, de Dios y, en este camino, invitarla a percibir las luces útiles surgidas a lo largo de la historia de la fe cristiana, y a percibir así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar la vía hacia el futuro"

¿Cuál es la diferencia con Ratisbona? Ahora es la "razón" la que tiene que bajar de su altura para subordinarse al dogma.

Tork: Yo no pido demasiado. Sólo que la apertura mental sea en ambos sentidos.

Juan Carlos: A debatir, sería divertido, siempre que se establezca que quien caiga en argumento de autoridad pierde. A debatir sin biblias ni dogmas.

Un Abrazo.

Donbeto said...

El tema es digno de debate ¿es deseable oponerse a la presencia en una universidad de un tipo, líder de millones de personas, cuya postura hacia la ciencia será, necesariamente, epistemofóbica?
Imagino que en la Universidad Iberoamericana ó en las múltiples universidades lasallistas estarían encantados de recibir a Ratzinger ya que son "universidades" confesionales, con la "contradictio ab terminis" que eso implica.
Creo que una verdadera Universidad tiene que estar acompañada de laicicidad y apertura, discusión y análisis de todo tipo de ideas, incluídas las de todo tipo de Ayatollas.
El efecto puede ser benéfico.
Tenemos el antecedente de Ratisbona, donde Benedicto diecinueve entró en un berenjenal porque la pretensión de verdad absoluta y dogmática como acto de fe no resiste la confrontación con el análisis, la razón y la complejidad. Por mas uso que cualquier dogmático haga de lenguaje aparentemente científico, su intolerancia oscurantista se pondrá en evidencia.
Aunque en Ratisbona el escándalo se centró en la absurda comparación que Ratzinger hizo del catolicismo con lo islámico (el comal le dijo a la olla) también recibió fuertes críticas por su pretensión de erigirse como juez de la ciencia al denunciar como "impíos" al racionalismo ateo y al empirismo científico.
Lamento que una sesentena de maestros universitarios italianos, evidentemente críticos de lo dogmático, en lugar de aprovechar la visita para darle mayor difusión al pensamiento analítico hayan caído, paralelamente, en la misma intolerancia del clero.
Eso creo, en el nombre de Freud, de Dawkins y del embarazador vecino apodado "Espíritu Santo"....

Y un dia.... said...

yo que aunque ni remotamente puedo opinar tan inteligentemente como ustedes lo hacen, opino que debieron haberle escuchado, al igual que los griegos antiguos escuchaban y debatian las ideas por absurdas que fueran de el semejante que tenia algo que decir. Dejarle la puerta de la Universidad abierta a la idea que les que querian manifestar, y si el que la manifesto no deseaba debatir pues dejarle que se marche, y luego debatir entre ellos (los que hubieran quedado interesados) lo verdadero o falso de sus afirmaciones.
Al menos creo que el Papa estaba respetando la Universidad al utilizar los canales oficiales para acercarse a ella. Y si llegaran unos testigos de Jehova bien trajeados a interrumpir alguna clase para distribuir sus revistas? y si vienen a este blog, se les borraran sus comentarios? estoy seguro de que no, asi que yo creo que toño muestra mas criterio que los academicos que protestaron en esa Universidad.
ademas como podrias analizar algo si ni siquiera lo has escuchado? al negarle la entrada a Ratzinger, no estaras siendo fanatico tambien?

Workaholica said...

Uyyy mi Toño te vas a achichinar en el infierno de Ratzinger....

Anonymous said...

Como lo veo yo, los que se manifestaban en contra de la visita de Joey Rat no le estaban prohibiendo la entrada, sólo mostrando su desacuerdo (y dudo mucho que la rectoría de La Sapienza fuera a desinvitarlo). Más bien creo que el señor este sintió que le iban a tupir con cuestionamientos comprometedores y no a tratarlo como un intocable, por lo que se echó para atrás.

El asunto de Feyerabend es un poco más complicado, como se puede ver en este link en un blog de un filósofo de la ciencia, colega de PZ Myers (Pharyngula) en Science Blogs.

dull said...

"yo que aunque ni remotamente puedo opinar tan inteligentemente como ustedes lo hacen"
Mi estimado kekox, no por nada tu blog esta entre mis 5 favoritos,verás comentarios muy churigurescos y apantalladores pero mi amigo, los tuyos son inteligentes, directos e intravenosos.

saludos!

Antonio said...

Don Beto: Yo no tengo duda al respecto. La unversidad no tenía ninguna razón para prohibirle la entrada y por eso no lo hizo. Mi punto es que las universidades serias deberían establecer que cualquiera que pretenda utilizar el prestigio de una universidad para presentar sus ideas, deberían estar dispuestos a debatirlas o abstenerse. Lo que critico del hecho es la intención de los opinadores papistas (algunos, más que el mismo Ratzinger) de exhibir a los que se opusieron a la presencia del jefe de estado Vaticano en la universidad como intolerantes, cuando la falta de debate no se debió a ellos (que, de hecho, expresaron su oposición), sino al mismo Ratzy, que prefirió evadir el debate.

Kekox: Estoy de acuerdo con Dull. Tú deberías hablar bien de tí mismo. De criticarte nos encargaremos los demás.

Por desgracia eso de dejarlo hablar e irse para luego refutar lo que dijo no me parece conveniente. Los reflectores mediáticos permanecerán en el discurso y se irán a otra parte cuando el papa se retire, haciendo que quienes lo consideran una figura de autoridad no se enteren de que dice tantas falacias como cualquier mortal, mientras que los que se queden a escuchar o leer el debate, serán (seremos) los mismos que ya conocemos la debilidad de sus argumentos.

Por otro lado, yo no he dicho (ni escrito) que haya que oponerse a su entrada a ninguna universidad, y no estoy analizando sus palabras en ese discurso, sino el hecho de que sea presentado como víctima de censura cuando él y nadie más fue el que decidió no asistir.

W: Ahora estoy en Nueva Jersey, a 25 grados Farenheit, que son como 4bajo cero de los grados que usamos en el mundo no anglosajón; y créeme que anoche que llegué al aeropuerto de Newark y me aventé media hora de fila a la intemperie con frío y viento, esperando taxi, achicharrarme en el infierno era una posibilidad bastante deseable. Siempre nos quejamos de México y su tercermundismo, pero en el aeropuerto de la Ciudad de México, la fila de los taxis se forma en el interior del edificio terminal.

Ribozyme: Opino igual que tú. La cita a Feyerabend era, por lo menos, fuente de confusión.

Dull: El buen Kekox es un buen comentador. Lástima que no paguen por eso.

Un Abrazo

Casi 30 said...

Creo que si nos quejamos de intolerancia, el arma menos eficaz para combatirla sería usar la intolerancia. Algo así como "cachetada con guante blanco"...

Grisel said...

Este tema fue obviamente muy controversial aquí en Italia, se estuvo hablando días y días de eso en casi todos los canales de televisión.

Déjenme explicarles que toda ésta reacción de los estudiantes y maestros de la Universidad al rechazo de la visita del Papa viene de malas experiencias pasadas.

Aquí en Italia el ser católico no es una decisión es casi una imposición a la cual muchos italianos obviamente se estan rebelando pues los mandatos de la iglesia cuentan tanto o más que los del mismo gobierno, cosa que no sucede en México afortunadamente por lo que no podemos hacer comparaciones pues aunque en México casí toda la población es católica vemos la religión como lo que es, una decisión personal muy independiente de nuestras preferencias políticas (o por lo menos no tan marcadas como aquí en Italia).

El rechazo al Papa Benedicto XVI tiene su fundamento más de 20 años atrás, en 1981 cuando él mismo aun siendo cardenal y representante del tribunal eclesiástico especial (llámese santa inquisición) visitó esta misma Universidad defendiendo la decisión de dicho tribunal en siglos pasados por haber condenado a Galileo Galilei y lo peor no fue eso sino que lo hizo en plena facultad de física, así de radical estuvo el asunto, obviamente la visita que pretendía hacer hoy en día como Papa pues tuvo sus consecuencias y realmente no lo rechazaron solo le pidieron que hubiera un debate cosa que obviamente él rechazó.

Atrás de este Papa hay una historia no muy grata que en México no se conoce y bueno, los italianos cansados de las opiniones e imposiciones de la iglesia en todos los temas del país están defienden su autonomía político/religiosa, no hablo de todos los italianos obviamente pero si de cada día más.

Espero haber aportado algo a tu post y seguiré visitándote.

Saludos.

GRISEL.

Pereque said...

Así como lo planteas, me resulta bastante claro que eso no es censura. En todo caso, sería autocensura. Y del contenido del discurso, creo que ya pasó la época en que Ratzinger nos apantallaba con su reputación de teólogo sutil que debatió con Habermas. Las declaraciones del tipo me parecen cada vez más sosas y poco originales.

El comentario de Grisel me resultó bastante ilustrativo.

¡Saludos! (¡y gracias!)

Antonio said...

Dea: Estoy de acuerdo contigo, pero me parece que ocurrió exactamente eso. La universidad no le cerró las puertas a Ratzinger, sino que él mismo canceló su participación. Si lo que esperaba para asistir era no tener detractores en absoluto, entonces es claro que vive fuera de la realidad.

Grisel: Aportas mucho a la discusión, ya que el punto de vista desde Italia es básico (y faltaba aquí), y me parece que el punto más fuerte de lo que mencionas es el de su explícita negativa a debatir (si tienes la fuente, sería de gran ayuda).

Pereque: Me pareció que había demasiada información en nuestro país, que mostraba a los universitarios italianos como intolerantes y cerrados, y creo que los defensores de la iglesia pretenden usar este caso como una forma de contrarrestar la fama de intolerante que tiene la iglesia diciendo: “Vean, los académicos son mucho más intolerantes y cerrados”.

Un Abrazo.

David Moreno said...

El problema es que cuando se cree que se posee una verdad absoluta, se siente que el debate sale sobrando...

Muy buena reflexión...

Saludos...

zalakain said...

Querido Antonio

Veo con regocijo que sigues intensamente interesado en el esoterismo (en sus protagonistas).

De tu texto he deducido que Ratzinger calificó a los estudiantes de intolerantes. ¿Me equivoco?.

Casi 30 said...

Ah bueno, si! canceló su participación porque en especial la Iglesia es de esas instituciones que se pone el huarache antes de espinarse. Vio posibilidad de problemas y se hizo ojo de hormiga.

Kix said...

Ay, mi buen Toño, hacía un buen que no me venía a dar mi vuelta, pero acá toy, ponme asistencia por hoy!

Abrazote.

Grisel said...

Hola Antonio pues la fuente no la tengo, la noticia ya tiene tiempo, lo que te escribí fue lo que leí directamente en periódicos, lo que vi en debates de la televisón, de lo que escuche de comentarios de italianos conocedores del tema, aquí a diferencia de México toda la gente se involucra y participa en los asuntos de su país.

Saludos.

GRISEL

Antonio said...

David: Es cierto. Yo además agregaría que asistir a una universidad a presentar sus afirmaciones como verdades absolutas es pretender hacer de la cátedra un púlpito.

Zalakaín: Jajajaja. Siempre me haces reír. No tengo conocimiento de que Ratzinger haya calificado a los estudiantes (ni a los académicos que se oponían a su visita) de intolerantes. Lo que sí me consta es que varios editorialistas sí los calificaron como tales.

Dea: Tienen más de 1000 años de experiencia en situaciones complicadas.

Kix: Gracias por tu visita.

Grisel: Gracias. Sólo pregunté por curiosidad, no por ahorrarme la búsqueda en google.

Un Abrazo.

Christian said...

Pues sí que se me haría interesante saber lo que dice sobre la pena de muerte alguien que perteneció a las Juventudes Hitlerianas.
Pero definitivamente sería más provechoso ir a una conferencia de Dawkins que a una de Ratzinger.

Antonio said...

Christian: Sí, es mejor una conferencia de Dawkins, pero hay que reconocer que las de Ratzinger nos dan bastante material.

Un Abrazo.